LA METAMORFOSIS

 

 

          Las crisálidas

          almas de las amapolas

          por las venas,

          sendas marineras,

          fuentes misteriosas

          se liberan

          y vuelan

          con alas ligeras

          de millones de rosas

          extendidas

          como las sinfonías

          de los rumores

          de las olas

          hacia el corazón

          navegando

          como mariposas.

 

          Recogen el aliento

          cuidadosas

          de las flores

          de las riberas

          y sobre las almenas

          de sus antenas

          las llevan

          hacia el alma

          de todas las cosas.

 

          Hacia las sonrisas

          de tus labios

          en una brisa

          hacia los astros

          de tu piel,

          y las semillas

          dormidas

          bajo tus parpados,

 

          coronando

          tus mejillas

          de alabastro

          que brillan

          como las antorchas

          amarillas

          de los faros

          bajo la noche

          de los océanos

          enamorados

          y las caracolas

          de sus orillas.

 

 

Ort 2018

La Ley Seca

 

La ley seca

del mundo

ha evaporado

el tintero

de la palabra

 

y la pluma

flor oscura

que liberó

a las letras

una a una

 

de los yugos

y las cadenas

de una

eterna noche

sin luna

 

en una cárcel

presa y muda

de su amargura

lanza sílabas

a una sepultura.

 

Escribe

con sangre

el nombre

de las lenguas

de su censura

 

y en su locura

se desangra

entre el barro

y la opresión

de su voz pura.

 

A muerto.

En su tumba,

reza el alma,

la palabra,

literatura.

 

Y en el silencio

se escuchan

los lobos,

las gargantas

de la libertad,

 

que le aúllan…

 

 

 

«Escúchelos, son los hijos de la noche. Qué hermosa música componen»

Bram Stoker

Ort.  05/18

 

 

 

Ocaso Lunar

 

 

 

En una mota de polvo

navegan las estrellas

como nubes pasajeras

en un cielo sin fondo

 

Llora con un grito hondo

desde allí la terca luna

al mirarse en la laguna

oscura el blanco rostro

 

Sus ojos son redondos

sus manos sepulturas,

y en sus yermas llanuras

anegadas de escombros

 

caminan grises figuras

de los amores ausentes

con las miradas desnudas

cual fantasmales criaturas

habitando entre sus dientes

 

Cuantos corazones tristes

todos ellos penitentes!

 

Solitaria por sus salones

baja las largas escaleras

y caen lágrimas ligeras

golpeando los escalones

 

Reunidos en las alturas

descienden junto a su dama

que en sus pasos derrama

la flor de las sepulturas

 

Cantando en su lengua vieja

con voz sonámbula, dulce

sobre el aire quieto esculpe

la luna en las hojas secas

 

un aria de amor hacia la tierra

es entonces cuando los poetas

encuentran flotando el verso

más antiguo del universo

 

que su voz nostálgica encierra

mientras el coro de los grillos,

sinfónicos animalillos,

velan los sueños de la reina

 

de la noche

que a media luz soñando, vencida en sus tinieblas

se ha dejado las puertas del cielo eterno abiertas,

 

inundándose todo de estrellas.

 

 

 

 

ORT

A mi reina de la noche.

 

 

 

Paisajes de Peñafiel

 

 

 

Las nubes ahorcadas y espumosas sobre el cielo.

Las torres hincadas, sobre lo alto, casi en vuelo,

cual crestas de la montaña, atraviesan los vientos

a caballo, los cabellos de las flores del almendro.

 

La corriente alargada del Duratón parece un duelo,

un verde velo que al verse morir renace ligero

como un marinero que dormir quiere en el gran Duero,

con la promesa del océano, el río acelera su vuelo.

 

Aquí todo vuela, vuelan las horas

que parece nunca se movieron.

Las tiernas aves en parejas vuelan,

vuelan, hacia los nidos pasajeros

de los pinos altos que las esperan.

 

Se descifra en los páramos yermos

la vida infinita de las flores bellas

y en las vegas, bajo cielos abiertos

y en las calmas y tranquilas riberas

 

donde renace una y otra vez el amor

y el fantasma del conde Lucanor

camina silencioso por las almenas

de aquel castillo de blanco resplandor

 

de luz de luna de día

y de noche de estrellas mensajeras del sol.

 

 

Ort- 04-18

 

Nana de Luna tierna

 

 

Algo acaba cuando algo empieza.

y cuando un sueño acaba con un sueño,

alguien en su olvido se despereza

en su lecho de flores onduladas

y doradas por el alma de la tristeza.

Y quien sabe si la vida es sueño

o es el sueño la vida cuando despierta.

Y quien sabe si los ojos que se cierran

y las manos que se abren, a la luna, lentas,

el brillo áspero del sol encierran.

Porque mi alma sabe de sus montañas

áridas, secas y desiertas

donde quedó tantas veces medio muerta,

pero algo escuchó también de la belleza,

pues se tumbaba en las cosechas

de trigo donde brillaban las estrellas

para oírlas hablar y hablar,

que son de las musas las sirvientas,

bandadas de pájaros en el cielo,

puñados de hojas silvestres

arrojadas a un universo, y quietas.

 

Rocío de la esperanza

que salpica las alturas mientras

empujadas por los vientos,

hilan con luz las alas abiertas

del náufrago, que ya en tierra,

ha expulsado el océano y despierta.

 

Por eso yo sé,

que es tierna,

¡Tierna! tierna…

la luz de los labios,

que me han salvado,

esa luz,

es ya para mi eterna

 

Son sus lunares,

esos astros

¡son luciérnagas!

 

Perlas

de alabastro

negras,

arrojando

luz,

a las tinieblas.

 

 

OrT.