Ocaso Lunar

 

 

 

En una mota de polvo

navegan las estrellas

como nubes pasajeras

en un cielo sin fondo

 

Llora con un grito hondo

desde allí la terca luna

al mirarse en la laguna

oscura el blanco rostro

 

Sus ojos son redondos

sus manos sepulturas,

y en sus yermas llanuras

anegadas de escombros

 

caminan grises figuras

de los amores ausentes

con las miradas desnudas

cual fantasmales criaturas

habitando entre sus dientes

 

Cuantos corazones tristes

todos ellos penitentes!

 

Solitaria por sus salones

baja las largas escaleras

y caen lágrimas ligeras

golpeando los escalones

 

Reunidos en las alturas

descienden junto a su dama

que en sus pasos derrama

la flor de las sepulturas

 

Cantando en su lengua vieja

con voz sonámbula, dulce

sobre el aire quieto esculpe

la luna en las hojas secas

 

un aria de amor hacia la tierra

es entonces cuando los poetas

encuentran flotando el verso

más antiguo del universo

 

que su voz nostálgica encierra

mientras el coro de los grillos,

sinfónicos animalillos,

velan los sueños de la reina

 

de la noche

que a media luz soñando, vencida en sus tinieblas

se ha dejado las puertas del cielo eterno abiertas,

 

inundándose todo de estrellas.

 

 

 

 

ORT

A mi reina de la noche.

 

 

 

Alejandrinos tristes

 

 

 

     Sin libertad el verso, sin luz que se le ofrezca

     como un cruel esclavo, en un corredor de celdas

     de esmeraldas ciénagas, allí entre las tinieblas

     abiertas como lumbres que surgen de las venas

 

     van letras deshojadas como granos y esquelas.

     Sus flores de desierto. Tapando las arenas

     que la mortal locura vuelca en su enrome pena

     callando sentimientos, enterrando en los vientos

 

     bastos sueños azules que mueren en cadenas

     mientras la luna, astro blanco parte, y juez ,

     desnuda sostiene las nubes y los planetas

     de las sílabas negras, jugando al ajedrez

 

     en su danza de reinas, sobre un mapa de miel

     bajo el yugo del papel convierte los cometas

     en lágrimas y en tropel, cae un llanto de plumas

     que sin tinta secaron las cuencas de mis ojos.

 

     Hay de mi pena eterna! son semillas de monstruos,

     de las sonrisas trozos, nebulosas de polvo

     que cierran los párpados y plantan los despojos

     en veinte alejandrinos, cerca de los caminos

 

     donde verdes álamos sueñan con labios rojos.

 

 

Ort Abril -2016