Origen

 

Un túnel profundo, una herida abierta

de unos labios que se ensanchan

hasta descubrir una negrura perfecta

donde un punto pálido de luz crece

estallando en miles de millones de estrellas

 

Esa es tu boca al frenar el tiempo

el origen donde todo se crea,

el aire que no existe más allá,

el lugar donde la vida tiene un algo

que la impulsa al cosmos y la inyecta

para hacer girar y nacer con el amor

de una nebulosa, una nueva tierra.

 

Una nana perfecta

que arroja la claridad

hacia las tinieblas.

 

 

 

Origen   Ort. 2019-10

Nuestras manos

Nuestras manos

(oda a la amistad)

 

 

 

                     a mis hermanos

 

 

Allí

siempre allí

hermano

un día

en el silencio

sinfónico

de los versos

de la poesía,

cuando los años

en la palma

de las manos

como las olas

en las orillas

pasen dejando

hojas descolgadas

y amarillas

de álamos

y nieve pura

sobre las colinas

 

me encontrarás

allí

nos veremos

siempre allí.

 

No diré tu nombre

no quiero dedicar

a los ojos

las sonrisas,

ni hacer sufrir

a mi corazón

para que finja,

que intenten

otros convertir

una mentira

en amor

y un sueño

en una vida

basta con decir

y recordarte

el sol naciente

y la soledad perdida.

 

La amistad

en honor a la verdad

es una tierra

por la que jamás

solo se camina;

un ya nos veremos,

un abrazo,

-no importa el tiempo-

sin una despedida

y yo no quiero alzar

las banderas

de las patrias

que por falsas

están extintas

sino levantar

las persianas

y las cortinas

y enfrentar el sol

con nuestras mejillas

para que queden

bien escritas

tantas tardes

los recuerdos

de tantos días

en las palmas

de nuestras manos

en sus líneas

 

y pintarlas

como un rumbo

sincero

como una ruta

infinita

para que un barquito

velero

de sueño eterno

y de tinta

siga navegando

mirando al cielo

cuando ya no estemos

cuando seamos cenizas.

 

 

Ort 2019

La luna sobre el Cairo

 

 

De las ninfas arenas

voladas por el desierto

y entre tus rizados cabellos

hispanos brillando

yo no sé, tan negros,

desafiantes ante el cielo,

 

tan pequeñas se me hicieron

las pirámides, aguijones leonados,

dorados del indescifrable desierto,

las esmeraldas aguas cristalinas

de las riberas arenosas del Nilo eterno

y sus gigantes estatuas de piedra

alzadas aún en los milenarios templos…

Reflejados todos ellos

como lunares en tu cuerpo parecían

¡ay de mi amor! ¡todos tan pequeños!

que el último faraón de la tierra,

el ardiente sol, gimió por no tenerlos…

 

Esto pensaba yo

cuando tú mirabas distraída

las verdes palmeras de las orillas

de aquel río africano de aguas tibias

mientras se incrustaba enorme

como una perla blanca la luna egipcia

robada al Cairo sobre tus mejillas…

 

Giraste entonces hacia mí

tus pupilas y se abatió de golpe

el inmenso cielo sobre mi sonrisa

y aquellas estrellas, astros de miel,

como una constelación libre

de diminutas aves amarillas,

desde lo alto del universo brillaron,

por mi amor como jamás lo harían,

 

y así, junto al último rayo del sol

que blandió el desierto aquel día,

supe, al volver a mirarte, quieta,

como una eterna fotografía,

que mi corazón junto al tuyo

allí para siempre se quedaría.

 

volando sobre la luna del Cairo.

 

 

 

Ort – 2019

Un velero navegando bajo tu ombligo

 

Después de cruzar

el inmenso espacio

y alcanzar un puerto

perdido en el tiempo

desde las estrellas,

bostezas, abres

como flores y cierras

tus pequeñas manos

y sueñas

¿con qué sueñas?

dentro del cielo

rosado de tu madre

con qué sueñas…

 

Duerme tranquilo

y late,

que ya te quiero.

 

Sueña

precioso,

que el anciano universo

es tan joven y pequeño

como tú

y tus ojos son

racimos brillantes

de luceros arrojados

en la profunda noche

cual semillas de futuro

hacia el sol

 

Descansa

sobre tu almohada

de jardines oceánicos

donde la diosa

de mi corazón

reina de las olas

cual velero

bajo su ombligo

te sostiene,

y sigue navegando

por su vientre

mientras ella

sin despertarte

impulsa tu viaje

y las caracolas

atrapan su voz

para enviarte

entre susurros

la nana más linda

del amor

hacia tus oídos

como un rumor

 

Brillaste pequeño

iluminaste mis ojos

cuando desde el fondo

del misterioso cosmos

comenzó a latir

tu corazón

a la velocidad de la luz

como una explosión.

 

 

Ort 2019

 

 

It’s a beautiful night for love
A wonderful sight for lovers of love to behold

MACCA

 

LA METAMORFOSIS

 

 

          Las crisálidas

          almas de las amapolas

          por las venas,

          sendas marineras,

          fuentes misteriosas

          se liberan

          y vuelan

          con alas ligeras

          de millones de rosas

          extendidas

          como las sinfonías

          de los rumores

          de las olas

          hacia el corazón

          navegando

          como mariposas.

 

          Recogen el aliento

          cuidadosas

          de las flores

          de las riberas

          y sobre las almenas

          de sus antenas

          las llevan

          hacia el alma

          de todas las cosas.

 

          Hacia las sonrisas

          de tus labios

          en una brisa

          hacia los astros

          de tu piel,

          y las semillas

          dormidas

          bajo tus parpados,

 

          coronando

          tus mejillas

          de alabastro

          que brillan

          como las antorchas

          amarillas

          de los faros

          bajo la noche

          de los océanos

          enamorados

          y las caracolas

          de sus orillas.

 

 

Ort 2018

El imperio de la amapola

 

 

El amor no es una rosa

que pierde los pétalos lentamente

ni un beso suave, ni un ave

hacia lo profundo, es un segundo

eterno que muerde al presente

dejándose en la empresa los dientes.

una tormenta de aguardiente,

el imperio de la amapola

que su rojo carmesí vierte

dentro de las caracolas

que olvidaron las olas

para que sonoras se abran

como flores, y despierten.

 

Es todo lo que quiera ser

porque lo será todo siempre

el amanecer en un punto

mientras en otro la muerte.

 

El amor es…

es… es mi mirada furtiva

como el aire caliente

del corazón de la hoguera

que vuela hacia tus pupilas

de un soplo, lentamente,

abiertas como lunas

ante soles incandescentes,

 

brillantes

inmensas

crecientes.

 

El amor es el imperio

de las amapolas irredentas

conquistando los trigales verdes.

 

 

Ort 2017

Diálogo del poeta con la luna

 

            -I-

 

Escóndete, misteriosa

que nadie te vió nacer

y no te irán a empobrecer

ni el verso frío ni la prosa

con sus palabras.  A demoler

tu palacio de luz borrosa

vienen, con un pico y una rosa

sin saberlo, ¡ay!, sin querer.

 

Si solo con mirarte y ver

y reconocer en ti una diosa

toda la marea rumorosa,

sonámbula, te quiere coger.

Si el lobo, hasta el amanecer,

con su lengua pavorosa

te aúlla, y tú, una losa

de mármol blanco finges ser,

¡y no lo eres!, ¡tú!, ociosa

de jardines y tabernas

amante furtiva de poetas,

celadora de aquellos ojos

que yo siempre buscaré…

escóndete!

Cómo no van a manchar

tu blanca y lejana piel

si por amor los llevas

a los lechos y después

los dejas enloquecer!

Ay luna lunera,

¡Escóndete!, recoge

la sábana de estrellas

que dejaste caer

al desnudarte y vístete,

que sangra mi pluma

si desde la ventana me llamas,

y me dices, que me ves.

 

 

            -II-

 

 

Pero ella,

aquella navaja

afilada, blanca,

 

con su asta,

la carne del corazón

del poeta arrastra.

 

Y alzando su sueño

lo levanta

 

hacia el cielo

junto a su velo

del que él se agarra

 

Mientras ella

como una hechicera

Le habla…

 

 

 

 

            -III-

 

Luna Menguante

Luna nueva

Luna Creciente,

Luna Llena

 

Que te miran,

desde una almena,

como cuatro amantes

en una sola escalera

de caracol y marfil

de sonrisas y de pena,

esperando que aquí subas

a contemplar desde nuestros ojos

todas las semillas de arena

que esparcidas en la noche

solitaria

quedan.

 

Ven,

cierra tus ojos

y como las espigas

movidas sin aire,

solamente por amor,

como las estrellas,

sueña,

que seremos veleros

surcando los cristales

del agua apasionada de las riveras

 

deja la pluma,

mírame

ven.

 

Que la mirarás a ella,

a Elena,

esté donde esté.

 

 

 

 

ORT. 2017

A mis treinta

 

 

 

Nací a las puertas de la primavera

con un invierno infinito en mi corazón

esperando a que la luna partiera

las nubes oscuras como un galeón,

y con su espolón, como una relojera

de luz, en hora las amapolas pusiera,

 

Convirtiendo el negro en rojo,

esparciendo mi alma como avena

en la piel de los campos de la tierra.

 

Crecí bajo las carrascas y los mares

que gritando libertad susurraban miserias.

Te besé entre espumosos manantiales

que no pararían si la muerte lo impidiera,

y en el más allá solo polvo seré

solo polvo quizás, pero sin pena.

 

Que bien valen una vida tus ojos

marrones, que me llaman

como llaman a los marineros las sirenas.

 

Bien valen una vida entera

para soñarlos después dormido

durante toda la noche eterna.

 

 

Ort

Preguntó

 

 

 

 

Preguntó a su alma sobre el Presente.

Ella le respondió,  mientras extendía su mano

sobre un libro de bellos poemas…

-¿Felicidad?

Cualquier tiempo pasado, fue mejor…

 

Preguntó a sus sueños sobre la Felicidad,

ellos le respondieron…

-Las sonrisas, la felicidad,

siempre las encontrarás

en aquellos, los buenos momentos.

 

Preguntó a su corazón sobre el Amor…

y su corazón enmudeció. Sus ojos lo miraron.

No respondió. Su mirada se hizo escarcha.

Estaba en lo más profundo de su ser ajado.

Solamente asintió, y llorando con él,

la tristeza mordió su carne.

 

Pues la esperanza le fue robada

tampoco su felicidad fue perdonada,

mientras en sollozos su corazón le decía…

– El amor para mí

fue ver aquel deseado sol humilde,

que un día, entre penas y alegrías vi nacer

sobre un atardecer, pálido,

y profundamente gris,

entre quimeras, realidades y nostalgias gritar y morir…

 

Sobre la tarde, y en aras de un sueño

fue a buscar a un Atardecer

para y por el Sol preguntar.

Él le respondió con ternura

mientras lo miraba…

– Tarde o temprano morirás como él,

y como yo.

Tu sonrisa se apagará

y tu alma, desde los cielos

a una vida pasada deshaciéndose amará…

 

Después preguntó a la Muerte

sobre ella, su ternura y su mirada.

Le respondió,

mientras alzaba su voz al horizonte…

-No mueras por ella, ya que

ella nunca moriría…  ¡Jamás morirá

algún día por ti!

 

Y nada más añadió.

 

Buscó a las Nubes, negras, crueles…

para preguntarle sobre sus eternos llantos.

y ellas, fijas sus miradas a la tierra,

a la que con su manto de lluvia espoleaban

le respondieron…

-No llores por ella

pues ella… nunca llorará,

ni lloraría jamás… ¿Por ti?.

 

Y siguieron bañando el horizonte,

afilando punzones de hielo

en las alturas, diosas de la tormenta.

 

Fue a buscar a la Noche

que sostenia la luna entre sus manos

para preguntarle sobre la oscura soledad.

Su alma era ya una condenada,

presa del dolor en una cárcel triste,

estaba tan cansada…

Ella le respondió;

– Ten esperanza, pues aun en mis tinieblas

la luz del sol que esquiva ahora tu mirada

en la luna de mi pecho siempre se refleja,

brota verde y negra y es candela,

es el calor… de mi morada.

 

Y tras bastante errar

para una respuesta encontrar

fue a preguntar, sobre el Amor a la Verdad…

Y ella,

dolida,

y desconsolada

Pero a la vez tranquila y sosegada

Sonriendo triste respondió…

 

Todo es mentira en este mundo.

Manuel,

Todo es mentira, la verdad.

 

Nada más ella añadió,

Nada más pregunté yo.

 

 

 

Una vez hice un viaje largo. Una de esas veces en que nos agarra la nostalgia, y en busca de una verdad, en el océano de nuestros recuerdos nos sumerge. Estas palabras son hijas de aquel momento y esclavas de su sentir.

Ahora con los años vuelvo a leer estos versos y una sonrisa brota del fondo de mi alma… entre tanta oscuridad allí estaba. Bajo esas rotas y doloridas palabras había un rayito de luz de luna, reflejo de que aun – y siempre- cabía la esperanza.

Ahora, pasados los años, me doy cuenta de que fue aquel tenue rayo de luz y aquella esperanza rebelde y amotinada la que me salvó… de un mundo a veces cruel y sobre todo de mí mismo.

 

 

Ort.

La Isla

 

 isla

 

 

 

Y yo

que soy feliz

viendo tu sonrisa,

y me pierdo en ella

todas las noches

de mi oscura vida…

la miro

y le resulta tan grande

a mi alma

como una isla

pequeña y diminuta,

desierta, en medio

del azul y basto mar

donde yo, y solo yo

baila al son del fuego

bajo las estrellas

 

emborrachado de deseo

ebrio de amor.

 

No necesita

más mi corazón,

 

sobre el cielo

como una galaxia

tu sonrisa,

y con ella yo,

no hay mejor candela

ni mayor honor

que ser de mi isla

el emperador…

que ser de tu sonrisa

el Cronista,

y de la luz que esplende

el narrador…

 

 

                         Ort.

 

 

 

                         Y gente soñando, gente despertando 
                         Hay gente que nace, gente que muere 
                         Hay gente que odia y gente que quiere 
                         En este mundo hay mucha gente 
                         Pero, pero, pero… 
                         No hay nadie como tu… 
                         No hay nadie como tu mi amor..
                                                                                   Calle 13