S·P·V·R

14622446-2

 

 

El senado

y el pueblo

de la Villa

del Robledo

 

Lunar en mi cuerpo

lumbre al raso,

contradicción de mis anhelos.

Valen más los pucheros

de pastores, los cielos,

los atardeceres en colores

con nubes que rozan los versos,

que las espinas clavadas

de las ortigas que crecen

en aquellas ventanas

abiertas sin sueños.

Que los cardos aquí son reyes

y las rosas

vinieron de los infiernos.

 

Que hay mariposas

con alas de muertos

que yo veo

rondando en la memoria,

tatuadas en las calles,

en las casas, donde vivieron;

y pesadillas

como un angustioso fuego

que queman al cantarte

por hombres del pasado

que en el presente vivieron,

haciendo cenizas

el corazón de las semillas

que plantaron con sangre

sudor y muerte

los antiguos jardineros.

 

Nuestros abuelos,

en lucha siempre

contra molinos

que muelen dinero.

 

Y aun así,

Y qué,

yo lucho,

yo me quedo

con lo que quiero,

lo que amo,

con lo que deseo.

 

Y quiero que seas libre!

Libre como un callado,

Sostenido por un ciego.

 

 

 

Ort 2016

Robles

 

 

Voy caminando.

Compostela amanece enriquecida

de aire fugitivo de las montañas

feliz a su manera, verde y gris

entrometida entre la niebla rígida,

como un muro que de súbito

hace caer la lluvia sobre la vida

con su lengua de rocío sobre la tierra

patria de flores gorriones y saliva

que alcanza a encontrar el cielo,

hasta acabar en los paraguas

de caminantes que miran al suelo

y llevan su felicidad escondida.

 

Miren que yo,

no acostumbrado al aguacero

sino más bien a un sol señor y dueño

acechando a la única sombra

de un pino, bajo infinitos viñedos,

escribo sobre esta patria

y no lo hago mezclando mis anhelos

que allí quedaron otros sueños.

Pero escuchen que, sin consuelo

veo una Galicia llorando a sus robles,

que antes, rica, tenía cientos y cientos

y que lápidas de eucaliptos enormes

han acabado siendo,

y ahí,

es entonces cuando yo me acuerdo

del nombre de mi patria chica,

y su escudo con tres fantasmas

alzándose perdidos en el tiempo

que son el recuerdo de un bosque

del que huyeron hasta los esqueletos.

 

Es curioso por donde fluye la mente

y como enlaza los pensamientos

mientras se camina hacia un destino

en mi caso, entre enormes monumentos,

bajo mojadas calles y algunos robles viejos

que pueblan Santiago junto a otros nuevos,

y que haciendo volar mis sentimientos

hacia ti, Villarrobledo, me hacen escribirte,

pero cuanta envidia sentirías al verlos!

tan hermosos

y tan inmensos.

 

Ay de ti! alguno te queda,

o un par acaso, al menos

eso cuenta la leyenda 

eso dicen tus viejos

aunque lleven esas semillas

tus hijos en un gran eco

dispersado en otros lejanos pueblos

donde plantaron ellos la noche

estrellada de tus páramos eternos.

 

 

Ort    016

El poeta despistao

12671796_1571252143199667_7630499025733539113_o

 

 

Hola soy Manuel

Poeta y despistao,

con orgullo.

 

Soy Manchego,

de la patria chica

de Villarrobledo.

 

Cuando cierro los ojos

soy del mundo entero

y cuando muera

 

será del universo,

todo lo que amé

y lo que quiero.

 

Hola soy tú,

tú mi alma

y tú mi silencio

 

porque tu palabra

llevo dentro

pero necesito tu voz

 

para caminar sereno.

Hijo de la Maruja,

nieto del mismo cielo

 

Hermanos tengo grandes

tan grandes

como la luna que veo.

 

Mi padre noble

mi tiempo siempre breve,

mis anhelos…

 

Y aquellos

a los que llamo amigos

junto a una candela espero

 

para calentar el alma

y empaparla en sueño!

y en libertad

 

volar los amores

de los pájaros

hacia lo eterno.

 

 

Ort.

(Fotografía de Vicente Ortega, hermano al que amo y que hace poesía con la retina de su cámara)