Cancioncilla de la luna Manchega

 

 

A la luna de la mancha

vio su corazón llegar

aires de romero y trigo

junto a lágrimas del mar

 

calladito imaginando

sentado en aquel lugar

las horas iba cortando

como flores de la madrugá

 

soñando con los caminos

negros de la oscuridad

una blanca gota de rocío

le enseñó a navegar

 

y sus pies despegaron

de la tierra más allá

buscando en el universo

algún eco que agarrar

 

Y por la mañana estaba muerto

su corazón, eterno invierno,

había parado de bostezar.

Lo encontraron sonriendo

mirando fijo a la llanura

trazando una senda

en línea recta

recortándose en ella el límite

del horizonte del cielo con el mar

 

Y se lamentaban los pastores

al ver sus ojos abiertos

que no se atrevieron a cerrar

como dos puertas brillantes

abiertas de par en par

 

Cantando después se decían

unos a otros por los campos

¡se cansó de tanto amar!

se cansó de tanto amar.

 

Quién recogerá sus versos

ahora que él ya no está…

La luna de la Mancha y el silencio,

que siempre saben escuchar

 

Él con el viento viene

y agarrado de su cola se va

 

Ella anida por el firmamento

como una granada deshojá

deshaciéndose siempre en sangre,

y siempre a medio terminar.

 

 

Ort 2020

ELEGÍA AL VERANO QUE SE VA

HJ

 

 

 

habrán de volver por marzo

el rojo de los labios y las rosas

pero de momento ahora…

 

La melancolía echó su manto sobre la tierra.

 

En este abismo turbulento de lágrimas blancas

se refleja abatida la luna en largo luto negro.

Es un ojo, es un ojo inmenso,

el que mira,

encantado de fantasmas y de voces

de amores asesinados, calaveras

de corazones y esqueletos

de antiguos besos.

 

Sepultura, es este abismo de lágrimas.

Ataúd es, de un sentimiento.

De un sueño que se va,  de un aliento

que se cobra inmisericorde el tiempo.

 

Se lo ha llevado la muerte

entregando una corona de cardos plateados,

afilados por el crepitante sol de Septiembre

en su última flor de labios morados.

 

Se lo ha llevado ya

el implacable pasado.

 

Expirando el amor al viento

el ultimo eco, el verano,

que anda perdido ya,  por siempre

al rodar de la tierra encadenado.

 

Una mueca macabra de luces y sombras

espera a las seis a las calles con farolas,

y a las diez se adelantarán las madrugadas!

Y aullarán lobos a las doce, y amapolas!

 

Y atraerá octubre esa mirada mía

esa que está de la tristeza enamorada,

suavemente hacia las estrellas,

 

¡Brillantes damas del invierno heladas!

¡Altivas Carceleras en la noche,

y por el sol al alba sentenciadas…!

 

Habrán de volver por marzo

el rojo de los labios y las rosas

pero a un verano, Adiós, le digo.

Este no volverá jamás. En ti

poniendo el tiempo está

sus pesadas manos, como losas…

¡Echa a volar ya,

no sea que me valla contigo

y no vuelva a ver las mariposas!

 

 

 

orT.