Baile de ausencias

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San Vicente duerme.

La ciudad entera

sueña bajo mis pies

y entre yo y las estrellas

una blanquecina niebla

una nebulosa espuma

gigantesca se extiende

vibrante

rajando su perfil a veces

el fantasma

brillante de la quebrada luna

 

Este baile de ausencias

hace aún más solitaria la calle

y a este lunes de borrachos escondidos

con su noche plagada de cicatrices

de hojas inmensas de blancos olivos,

la luna,

sierras en las nubes negras proyecta

sombras que se llevan los vientos al olvido

 

la madrugada,

esa esmeralda oscura vestida entre tinieblas

cubre los lejanos ojos furtivos de las estrellas

pero ellas siguen brillando bajo el mundo

como las noches en que los jornaleros siembran

 

ya darán su luz, ya,

de momento

son difusas acuarelas

 

y si estás atento

a veces,

entre esa herida abierta

en el cielo se aparece,

ella, la luna, a veces,

 

y te besa,

y te mira,

luego se desvanece.

 

 

 

Ort

Soberbia y Vanidad

 

 

No hay cosa que más terror me dé, 

que ver una sonrisa estampada en un rostro

que te mira con los ojos vacíos…

 

 

El orgullo que se alimenta con la vanidad

acaba en el desprecio.

Benjamin Franklin

 

 

 

 

Almas vacías

ojos fríos y lenguas silenciosas,

veo mi sombra reflejada en los colmillos

de las personas que afilando los cuchillos

me rodean con sonrisas tenebrosas

 

Mucho desprecio

y ruina esconden algunas miradas mentirosas

tan demolidas están ya por la avaricia y el orgullo

que creen que el camino es patrimonio solo suyo

y no dudarían vender al diablo sus almas ambiciosas

 

Pero son humildes,

se definen así por el ego que su mente encierra

pero violan la humildad y la secuestran

una y otra vez sus labios hacinados de soberbia

la  violan hasta mancharla con la miseria de su lengua

 

esos ojos vacíos,  que solo ven objetos

y esas lenguas…  como serpientes

entre las tinieblas, entre esqueletos,

esas almas… podridas y desiertas

 

Si ellos quieren poseer el cielo,

-nunca será suyo-

para ellos, yo me voy hacia abajo

hacia debajo de la misma tierra

no me duele ser un clandestino

ataviado de harapos de flores,

y saltando de sierra en sierra

que los ojos que algunas veces se ven

solamente un tenebroso vacío encierran

yo me voy con mi gente

y allí les dejo que ardan

como arden solitarias las selvas muertas

 

Por corazones

yermas y vanidosas piedras

y por amor…

su amor propio claro,

y que no les falte nunca,

que se ahoguen en él

sus lenguas negras y sedientas.

 

A mí me verán

Con una sonrisa en los labios

Libre, insurrecta,

y con la camisa rasgada

para que disparen, bien abierta.

 

 

 

Ort

 

 

La soberbia nunca baja de donde sube,

porque siempre cae de donde subió.

                                            Francisco de Quevedo

 

 

Caminantes del amor

 

 

Si tienes el mundo en tus manos,

si posees el mundo bajo tus manos

y anclando su leve e incierto aroma

bajo las comisuras de tus labios,

unes tu camino al vuelo de  las palomas

desencadenadas en vuelos solitarios…

 

viajero errante, trovador de ojos hechizados,

si ves a la dulce aurora batir sus alas

bajo el negro infinito de los cielos y los campos!

Guarda esos segundos exactos allá en tu alma,

serán los que te arrojen luz, en este mundo

plagado de desesperanzas y de espantos…

 

Y recuerda que la noche engulle hasta las penas,

mezclando el licor la blanca luna con los llantos

para anunciar que una cohorte de brillantes estrellas

han saltado en cascada desde un negro barranco

para hacer de tus sueños madera de navío

y ensanchar en tu corazón su mástil y sus velas!

 

Abre los ojos viajero!  para que puedas verlas! 

Porque si dentro de ti las sientes

ya habrá ganado para siempre el amor la guerra.

 

 

 

Ort.

Si me llamas

 

 

Todos los caminos llevan hacia nuestra Macha. Nuestra tierra siempre nos reclama con la humildad callada de un viento frio sobre los labios del alma, y con el llanto de los paisanos que forjan las tormentas de esta tierra. Somos sus esperanzas y su oscura parca –no la dejemos morir-. De sus carrascas y encinas somos enamorados,  de sus sueños somos labradores, los tiernos amores de su luna y de su sol los porteadores. Levantamos alto, muy alto su nombre y allá donde nos lleva el viento, lo lanzamos para verlo volar y sentirnos orgullosos de todos sus rincones.

 Es y siempre será nuestra casa, la casa donde el mar se alza sobre la tierra y las estrellas caen sobre campos de amapolas y cebada. De cada uno de nosotros, un humilde rincón donde reencontrarse con el pasado, el presente y las sonrisas de nuestros camaradas. Es nuestra casa, nuestra flor de tantas añoranzas, la niñez de nuestros corazones, el hoy de nuestra lucha y nuestro amor, y el mañana de nuestras piernas envejecidas y cansadas.

Este poema es un canto libre hecho por dos almas enamoradas a La Mancha, pero no se equivoquen, de todos y para todos son sus palabras, pues todos nuestros hermanos saben que la patria es de quien la siente, y de quien le canta,  su nombre el corazón nos agranda, y la llevamos siempre con nosotros, con la cabeza bien alta.

Ella es una morena esperanza! nuestra tierra es la más bella, por eso, mis queridos hermanos,  Santiago y yo os dedicamos estas palabras…

           I

 

Aquí vengo

viejo pájaro

a demostrarte

mi sangre roja

de paisano

y de trillero

y de amante

y caminante

de los llanos

 

Manchegos

hermano…

 

Aquí vengo,

me llamaste

y de sobra sabes

que vivo enamorado

de mi tierra, del vino

y su atardecer cansado

y aquí me tienes,

sembrando versos  vengo

y recogiendo voy

los que otros plantaron

 

A dejar la cosecha

sobre los pies

de los pinos altos

y a sonreír contigo

y a recordar lo andado

 

Cuantas sendas

Don Santiago,

y cuantos cigarros

ya quemados

entre letras

y palabras unas,

otras por bulerías,

y otras simplemente

por ver al sol quitarse

la máscara de luna

y reírse de descarado

 

He venido a que me cuentes

de árboles solitarios

coronados de trigo verde,

a que me hables

del llanto de las nubes

y de ese olor del campo

cuando esta mojado

 

A recitar historias

entre la lumbre

calentando de nuevo el pasado,

el presente son estos versos

y el futuro es quizás la esperanza

de todo lo que amamos…

 

Salud y rebeldía Don Santiago,

un corazón te escribe atentamente,

una semilla de esta tierra

de ojos marrones y tostados,

y no olvides

que si me llamas

aquí vengo

viejo pájaro

a demostrarte

mi sangre roja

de paisano

y de trillero

y de amante

y caminante

de los llanos

 

Manchegos

Hermano…

 

 

            II

 

No olvidaré esta madrugada

donde a La Mancha pregunté

si estaba enamorada

de tu noche de tu luna

de nuestra ardiente y vil locura.

 

Como bien sabes gitano

es largo el camino andado

y nunca terminará la senda

de caminar contigo hermano

Entre chato y chato la vamos andando

y ni rupias ni ducados vamos pagando.

 

Nuestra riqueza la palabra

nuestra arma el grito y el llanto,

llanto de la tierra que te llora

cuando por ella no vas andando,

y grito de desolación y castigo

cuando tu compadre te está llamando.

 

Y sí, nuestro corazón rojo

Y el alma envenenada

nunca dejarán nuestra tierra

triste y desolada.

A Manuel espera pronto

Y la victoriosa llegada.

 

 

Manuel Ortega / Santiago Losa

Mi cafetera caliente

 

A mis cafeteros, que sois muchos…

 

 

 

Silva feliz mi cafetera, canta

como una sirena vieja y plateada

al filo ya de la media noche

humeante ante la madrugada

bajo el  cielo raso y brillante

su vapor asciende, -mis alas-

a ella se le escapa de los labios el café

y como la vía láctea  

lo salpico yo de leche condensada

 

Pequeñas sonrisas de la vida

que endulzan las estrellas claras

bajo el cristal caliente de la luna blanca

es sin duda ese… el aroma del alma.

 

En las pequeñas cosas

esta siempre el universo,

siempre.

Con un sencillo beso

me lo dijo mi sirena,

mi cafetera caliente…

 

Su vapor en espiral  ascendía

con mis ojos,  ante la noche,

disfrazado de caracol celeste.

 

 

Ort