Caminantes del amor

 

 

Si tienes el mundo en tus manos,

si posees el mundo bajo tus manos

y anclando su leve e incierto aroma

bajo las comisuras de tus labios,

unes tu camino al vuelo de  las palomas

desencadenadas en vuelos solitarios…

 

viajero errante, trovador de ojos hechizados,

si ves a la dulce aurora batir sus alas

bajo el negro infinito de los cielos y los campos!

Guarda esos segundos exactos allá en tu alma,

serán los que te arrojen luz, en este mundo

plagado de desesperanzas y de espantos…

 

Y recuerda que la noche engulle hasta las penas,

mezclando el licor la blanca luna con los llantos

para anunciar que una cohorte de brillantes estrellas

han saltado en cascada desde un negro barranco

para hacer de tus sueños madera de navío

y ensanchar en tu corazón su mástil y sus velas!

 

Abre los ojos viajero!  para que puedas verlas! 

Porque si dentro de ti las sientes

ya habrá ganado para siempre el amor la guerra.

 

 

 

Ort.

Si me llamas

 

 

Todos los caminos llevan hacia nuestra Macha. Nuestra tierra siempre nos reclama con la humildad callada de un viento frio sobre los labios del alma, y con el llanto de los paisanos que forjan las tormentas de esta tierra. Somos sus esperanzas y su oscura parca –no la dejemos morir-. De sus carrascas y encinas somos enamorados,  de sus sueños somos labradores, los tiernos amores de su luna y de su sol los porteadores. Levantamos alto, muy alto su nombre y allá donde nos lleva el viento, lo lanzamos para verlo volar y sentirnos orgullosos de todos sus rincones.

 Es y siempre será nuestra casa, la casa donde el mar se alza sobre la tierra y las estrellas caen sobre campos de amapolas y cebada. De cada uno de nosotros, un humilde rincón donde reencontrarse con el pasado, el presente y las sonrisas de nuestros camaradas. Es nuestra casa, nuestra flor de tantas añoranzas, la niñez de nuestros corazones, el hoy de nuestra lucha y nuestro amor, y el mañana de nuestras piernas envejecidas y cansadas.

Este poema es un canto libre hecho por dos almas enamoradas a La Mancha, pero no se equivoquen, de todos y para todos son sus palabras, pues todos nuestros hermanos saben que la patria es de quien la siente, y de quien le canta,  su nombre el corazón nos agranda, y la llevamos siempre con nosotros, con la cabeza bien alta.

Ella es una morena esperanza! nuestra tierra es la más bella, por eso, mis queridos hermanos,  Santiago y yo os dedicamos estas palabras…

           I

 

Aquí vengo

viejo pájaro

a demostrarte

mi sangre roja

de paisano

y de trillero

y de amante

y caminante

de los llanos

 

Manchegos

hermano…

 

Aquí vengo,

me llamaste

y de sobra sabes

que vivo enamorado

de mi tierra, del vino

y su atardecer cansado

y aquí me tienes,

sembrando versos  vengo

y recogiendo voy

los que otros plantaron

 

A dejar la cosecha

sobre los pies

de los pinos altos

y a sonreír contigo

y a recordar lo andado

 

Cuantas sendas

Don Santiago,

y cuantos cigarros

ya quemados

entre letras

y palabras unas,

otras por bulerías,

y otras simplemente

por ver al sol quitarse

la máscara de luna

y reírse de descarado

 

He venido a que me cuentes

de árboles solitarios

coronados de trigo verde,

a que me hables

del llanto de las nubes

y de ese olor del campo

cuando esta mojado

 

A recitar historias

entre la lumbre

calentando de nuevo el pasado,

el presente son estos versos

y el futuro es quizás la esperanza

de todo lo que amamos…

 

Salud y rebeldía Don Santiago,

un corazón te escribe atentamente,

una semilla de esta tierra

de ojos marrones y tostados,

y no olvides

que si me llamas

aquí vengo

viejo pájaro

a demostrarte

mi sangre roja

de paisano

y de trillero

y de amante

y caminante

de los llanos

 

Manchegos

Hermano…

 

 

            II

 

No olvidaré esta madrugada

donde a La Mancha pregunté

si estaba enamorada

de tu noche de tu luna

de nuestra ardiente y vil locura.

 

Como bien sabes gitano

es largo el camino andado

y nunca terminará la senda

de caminar contigo hermano

Entre chato y chato la vamos andando

y ni rupias ni ducados vamos pagando.

 

Nuestra riqueza la palabra

nuestra arma el grito y el llanto,

llanto de la tierra que te llora

cuando por ella no vas andando,

y grito de desolación y castigo

cuando tu compadre te está llamando.

 

Y sí, nuestro corazón rojo

Y el alma envenenada

nunca dejarán nuestra tierra

triste y desolada.

A Manuel espera pronto

Y la victoriosa llegada.

 

 

Manuel Ortega / Santiago Losa

Mi cafetera caliente

 

A mis cafeteros, que sois muchos…

 

 

 

Silva feliz mi cafetera, canta

como una sirena vieja y plateada

al filo ya de la media noche

humeante ante la madrugada

bajo el  cielo raso y brillante

su vapor asciende, -mis alas-

a ella se le escapa de los labios el café

y como la vía láctea  

lo salpico yo de leche condensada

 

Pequeñas sonrisas de la vida

que endulzan las estrellas claras

bajo el cristal caliente de la luna blanca

es sin duda ese… el aroma del alma.

 

En las pequeñas cosas

esta siempre el universo,

siempre.

Con un sencillo beso

me lo dijo mi sirena,

mi cafetera caliente…

 

Su vapor en espiral  ascendía

con mis ojos,  ante la noche,

disfrazado de caracol celeste.

 

 

Ort

 

Solares en el Alma

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De bellas nubes otoñales

anda surcado el día,

¿Te apetece salir a pasear?

Agarra mi mano

vamos en busca de la verdad

y si no la encontramos

mía es toda la culpa

pues soy yo la voz que invita

y son mis ojos los que te contarán,

 

lo que han visto,

para bien y para mal.

ahora mira…

 

 

Esqueletos de edificios

de hormigón armado

entre la bruma de la tarde

parecen gritar y reír

Y decir que jamás serán terminados.

 

-lentos van mis pasos por la calle

voy en silencio, caminando.-

 

En un portal una familia

Impotente y abrazada llora,

ahí está la policía

desahuciando esperanzas.

En vez de humanidad

siembran el espanto

el desgarrado llanto del padre

Se me clava en el alma

hace que aspire con fuerza el viento

me pregunte por la justicia,

y por qué lo estamos permitiendo.

A que estamos esperando.

 

Vivo en la época

de los solares polvorientos

que no recuerdan a la guerra,

que son sueños muertos

enterrados por la arena

y por millones de hambrientos

 

sangrienta herencia

de bancos y gobiernos.

 

Vagabundos de carrera

doctorados en destierros

de la patria ajada fuera,

dejando sonrisas y besos

y una vida ya quebrada

lacrada por las lagrimas

en cofres de recuerdos

 

y los que aquí se quedan

las gotas de sudor llevan

tatuadas en su frente,

traicionados van, y con un se vende

obra de señoritos,

banqueros y presidentes

 

A esto hemos llegado

por no haber hallado la mano

negra que los hilos mueve

y ahora la libertad ha pasado

de las colinas a los pantanos

oscuros y ahí espera

mortalmente pálida,

preguntando por su suerte.

 

Porque el hombre se olvidó

de que es hombre,

Y como un cobarde lo consiente.

 

 

 

Ort.

Mi poesía

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Mi poesía nace de la hierba

inalcanzable de los campos,

de los pinos altos y la hiedra,

de los almendros y los álamos.

 

Mi poesía, que no es sino ceniza

en los labios rojizos del alba,

de la noche anterior todo lo guarda,

lo llora y después a volar lo lanza.

 

Mi poesía, tus ojos, tu pelo, afilada

con acero terrible en mis sueños tu mirada,

temblando como una espada

sobre el corazón, atravesando el alma

 

Mi poesía, versos y más versos

cerrados como flores en la cama,

buscando otros ojos solitarios

para que florezcan sus palabras.

 

Allí estará mi poesía, en las paradas

donde se deje caer la madrugada,

bajo el mármol negro de la noche ,

y entre la azulada canción del alba.

 

Siempre, para que la encuentres

navegando por tierras olvidadas.

Envuelta de suspiros como islas,

en la rosa perdida de los viejos mapas.

 

Mi poesía turbada abierta espoleada

se debe a nadie y en nadie descansa

como los yugos de acero del caballo

destinado a correr, buscando la esperanza

 

Mi poesía pequeña, en suerte de palabras

pues tengo pluma y tengo la voz

ronca de la vida en los costados

y todos los sueños intactos para que tu…

 

los abras.

 

 

 

Ort.