Pintura a la luz anaranjada

 

 

Aleteando en las ramas aéreas crepusculares

fascinadas y descalzas de los sueños

los viejos baúles las cartas azules y los cielos

laten entre las cerraduras negras que pupilas

heridas como agujeros espaciales y eternos

abren hacia los astros fulgurantes y alcanzables

ensanchados por las flores purpúreas y los mapas

de los tesoros escondidos donde viven tus besos.

 

Así que, en esta noche atareada de terrenos

fantásticos y maravillosos que otros puñados

de mundos mezclaron sobre tus cabellos

ábreme tu cama, hazme a tu lado un hueco

entre la madrugada sonámbula y la almohada

que destilando aquella locura anaranjada

de luna que boga navegando por la ventana

se viene a esparcir soplando por tu piel

sobre tus hombros y por las sábanas blancas

que te ven dormir, mientras bajo la persiana

para continuar con mis dedos lo que la luz

descifró entre caricias que no notabas.

 

ORT 2018

Fábula del Sueño la Fantasía y la Muerte

 

                                       A la Gran Literata y mejór amiga,

                                       Dulcinea de los almendros de la Mancha

 

 

La Fantasía va vestida de jinete,
la Muerte vuela rozando las flores
y el Sueño niño en sus amores
anda distraído,
pintándole besos a los labios viejos
de los troncos de los árboles.

 

La primera se desnuda,
la otra se estremece,
el Sueño en sus manos blancas
una herida abierta tiene,
ha ido a tocar su ombligo de luna
y no ha querido la muerte.

 

Al dejar caer su camisa
ha despertado a todo el bosque
la Fantasía que cabalga
con sus cabellos de espigas verdes
meciéndose como las hojas en el aire
por donde pasa un arroyo respira,
una nube enorme crece
y ahora es el bosque entero
el que sacude con su canto
al cuervo negro, sombra negra
de la negra muerte.

 

Pájaros y margaritas se vierten
de la herida del Sueño niño
que no deja de mirar el ombligo
de la Fantasía, que ahora es una fuente
de deseos, parecen arder las estrellas!
y sus cabellos… sus cabellos,
en esta mañana de acuarela silvestre.

 

De sus pies hasta su frente
coronada por la fina melena
nebulosa más allá de las auroras
terrestres, el niño Sueño quiere tocar
sus cabellos como las nubes de Júpiter
que sobre sus hombros se rizan
y acariciándolos se duermen,
las pequeñas luces de luna
de su espalda y con sus labios
abrazarse a su boca para siempre

 

Quiere ser un niño!
enamorado eternamente!

 

el Sueño, de la Fantasía,
sin la muerte.

 

 

 

           Ort  04-015