Poemas del Diario

A la luz de la Luna en clave de Sol -22

 

Cuantas noches en invierno, a la luz oscura de la ventana, armándome de buena música, sobre la espuma de una copa busqué la sombra de mi pluma  –que  es mi alma-…  en las páginas de mi diario.  ¿Cuántas noches han pasado de eso ya?  Aun me asusta esa tristeza, o aquella tempestad, pero aun   –y créanme amigos-   aun creo que alcanzo casi con los dedos esos girones de sentimientos tatuados en tinta amarga –o luminosa- que deshace el tiempo sirviéndose del olvido… Llámenlos recuerdos, llámenlos lagrimas besos o versos.

Mi diario fue creciendo con el tiempo  –y crece-  llenándose de días importantes, felices, inolvidables y de días sepultados por el llanto del alma, ese que arrastra a veces a los ojos. Mi diario se ha ido escribiendo y disfrazándose con el tiempo de dudas, de reflexiones y sonrisas, de traiciones, de esperanza y amarguras… de tantos días ya perdidos que son como tantas, tantas calaveras blancas y huesos quietos…

Y es por eso que elijo la noche, para compartir con vosotros un trocito de penas y alegrías, cantes alegres y pozos oscuros como la noche, pozos que solo con el paso de los años pudieron volver a ver la luz. Un abrazo.

 

 

IX

 

Desnudarme quiero,

desnudarme junto a tu ventana,

hablarte desde el jardín eterno,

hablarte de entre la noche clara.

 

Hablar solo y con mi alma,

de sueños imposibles, de susurros

desde los lechos tan lejanos ya,

hablarles de ti, cara junto a cara.

 

Hablar, si he de morir.

y allá desde el recuerdo velar la luna mía

solitaria ahora, tan doliente y fría,

hablarle de las oscuras penas de la melancolía.

 

¡Y cantarle desdichas a la luna!

Tú tan lejos y en el fondo del camino…

¡Que cante, que sienta! yo ya he perdido,

y me he perdido para siempre en el olvido.

 

Tú, siempre y eterna vencedora.

Yo solo he de susurrar tu nombre y el silencio.

más no sentir, aquello lo perdí,

soy polvo en las aceras y arena en el tiempo.

 

 

XV

 

Caminito de los 22.

en la mente un viejo tanguillo

argentino en los huesos de un español,

caminito de otro año más

que sin pena ni gloria me deja,

que solitario pasa.

Bueno, con la gloria de la juventud

y la infinita tristeza del poeta.

 

han pasado carnavales de bohemia rojos

allá por los febreros

y los veintitrés marzos que  esperan

me cuentan que son hermanos

de los que me verían abrir los ojos

 

 

XXVIII

 

Nadie vendrá

ni el destino

con su carta de vísperas y ausencias

ni el pasado

con su viento desinflado

que recorre el corazón.

 

Nadie vendrá

él dice.

 

Esperarás…

el eco repite.

 

 

XXXVI

 

¿Es la vida contemplativa del poeta la alegría?

o una espera sin fin…en su larga agonía.

tal vez sea una esperanza sin fin… Quiero creer.

 

¿Es el mirar? ¿es ver al mundo girar?

o tal vez, será escuchar ese rumor…

el del silencio que deja de un triste caminar.

 

¿Es estar adormecido ante la verdad?

es abrir en mitad de la noche un cuaderno

y en su llanto la bastarda mentira  buscar?

 

¿A dónde irán mis versos,

y mis sueños?

¿tan triste es todo en realidad?

 

Venga la muerte ya!

a llevarme a su oscuridad…

 

 

XL

 

Anoche tuve un negro sueño

pues soñé que te marchabas.

Hoy abrí los ojos, pobre soñador…

me di cuenta, tú no estabas.

 

 

XLIX

 

¡Blanca la oscura noche ajada!

¡blanca y azul, la triste madrugada!

Blanca desde el mar ¡Blanca y estrellada!

Que en mis manos caiga

tu tierna, y crepuscular mirada.

 

Blanco el sueño y la tristeza

blanca, la noche destrozada,

blanco el cielo y el amanecer

blanca, la eternidad desesperada.

 

Azul el cielo y blancas las nubes,

blanco el lecho, las estrellas

y blanca la mar en calma.

 

Blanca tu mirada, y oscura,

y oscura mi alma…

 

 

L

 

Es la hora de brindarle a la cama un sueño.

De descubrirle una traición al destino,

y un soplo a las nubes burbujeantes…

Es la hora de los dientes y las lenguas.

De los huesos fuertes, y de las fieras

en la medida justa de nuestros corazones.

Es el momento del reloj parado

en la lluvia de agosto,

verano de los amores.

Es la causa de tu azul en el rostro,

soldados de la felicidad…

 

¡Mis queridos desertores!

Rayos azules del amanecer

rendiros a las flores!

Reuniros arrugados a las sabanas,

A las hogueras en el día de la luna!

¡Prended las estrellas una a una!

¡Arrasad la oscuridad,

hacer vibrar la pluma!

como el corazón de los tambores!

 

 

LXVI

 

              Gloria del poeta,

             Coronas de laureles y palabras,

             Eres hijo de rosales

            Descalzo entre las zarzas

 

 

La gloria del poeta

son solo la ambición para unos labios,

gloria que arranca helechos de las nubes

y derrama alas blancas

sobre las sombras y los cuerpos

 

La gloria del poeta no es el cielo

sino el acero de los huesos,

al amor leales,

por el amor de un alma presos

 

La gloria es la gloria,

la gloria es la arena

que como odas y castillos

funden las lenguas de la mar

 

Que son tus besos, su vagar

sus golpes en mi amor

dentro de mí; su palpitar…

 

La gloria

es la lucha contra el mundo

contra el giro de su figura

contra el tiempo arrebatado

contra el otoño y su locura.

 

¡Que estalle la palabra!

¡Que vuele la paloma

hacia el edén del cielo

arrancando de la tierra el velo

de esta noche tan oscura!

 

 

 

Ort.                    2007 -2009

Al Vino

 

En el vino (está) la verdad.

Platón

 

Si quieres vivir mucho, guarda un poco de vino rancio y un amigo viejo.

Pitágoras

 

 

 

Estoy de vuelta.

He llegado.

De las tierras donde el amo

es el silencio.

Y vengo

para quedarme.

He escuchado derramarse

un susurro solamente,  

pero me ha bastado

para abrir los ojos

y me he sentido bien.

Me ha sentado bien

abrir la boca y respirar

y dejar caer dentro de mí el mar.

Estoy de vuelta.

 

La noche es una fulana vieja

y la luna,

una gitana de papel de servilleta

que de la mano del humo

nublado de una taberna

quiere aprender a bailar,

chatos de vino cobra

y una barra de bar, por recital.

Primero lo saborea la lengua,

después el paladar…

Y al final de la noche

sobre algún amigo,

en algún lugar,

saltando de labios

y bocas sonrosadas

lo escuchará el amanecer cantar…

 

¡la vida son dos días,

o dos tragos, nada más!

¡Decirle adiós a esta noche,

y saludad!

¡Que hebria de alegrias…

se nos escapó por siempre ya!



Ort

 

El vino mueve la primavera, crece como una planta la alegría. Caen muros, peñascos, se cierran los abismos, nace el canto.

Pablo Neruda

ELEGÍA AL VERANO QUE SE VA

HJ

 

 

 

habrán de volver por marzo

el rojo de los labios y las rosas

pero de momento ahora…

 

La melancolía echó su manto sobre la tierra.

 

En este abismo turbulento de lágrimas blancas

se refleja abatida la luna en largo luto negro.

Es un ojo, es un ojo inmenso,

el que mira,

encantado de fantasmas y de voces

de amores asesinados, calaveras

de corazones y esqueletos

de antiguos besos.

 

Sepultura, es este abismo de lágrimas.

Ataúd es, de un sentimiento.

De un sueño que se va,  de un aliento

que se cobra inmisericorde el tiempo.

 

Se lo ha llevado la muerte

entregando una corona de cardos plateados,

afilados por el crepitante sol de Septiembre

en su última flor de labios morados.

 

Se lo ha llevado ya

el implacable pasado.

 

Expirando el amor al viento

el ultimo eco, el verano,

que anda perdido ya,  por siempre

al rodar de la tierra encadenado.

 

Una mueca macabra de luces y sombras

espera a las seis a las calles con farolas,

y a las diez se adelantarán las madrugadas!

Y aullarán lobos a las doce, y amapolas!

 

Y atraerá octubre esa mirada mía

esa que está de la tristeza enamorada,

suavemente hacia las estrellas,

 

¡Brillantes damas del invierno heladas!

¡Altivas Carceleras en la noche,

y por el sol al alba sentenciadas…!

 

Habrán de volver por marzo

el rojo de los labios y las rosas

pero a un verano, Adiós, le digo.

Este no volverá jamás. En ti

poniendo el tiempo está

sus pesadas manos, como losas…

¡Echa a volar ya,

no sea que me valla contigo

y no vuelva a ver las mariposas!

 

 

 

orT.

 

Apología al Vago

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A todos los tíos perros que conozco, que son muchos… jajaj

 

 

          Tan lento como la brea al caer de una rama

          esa es mi prisa, mi estado de más calma…

                                                               Rafael Muñoz

 

Sangre, dice mi madre,

que no tengo,  a veces…

corriendo por mis venas.

-paciencia, calma, espera,-

Le digo.

ahí tienen

esa ciencia tan sutil.

y vuelvo a mirar

no se adonde ya,

Con sonrisa risueña

rauda y gentil…

 

A veces

soy tan vago

como un hombre

en el purgatorio.

que solamente

tiene que rezar,

para salir,

pero como no le da la gana,

no lo hará…  

hay que ser vago,

pero en fin…

 

Y así…

como excusa…

me abro una cerveza,

y al torrente

de las motas de polvo

de la habitación

vuelvo

con los ojos

a partir…

                                                   Ort

Margaritas y estrellas

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La Vía Láctea

sobre el cielo de la noche,

siempre me pareció

una brillante sonrisa.

Quizás algún día la pinte

rizarse misteriosa

sobre tus labios rojos.

 

Las margaritas

pequeñas entre caminos,

siempre quisieron

brillar como estrellas

caídas en la tierra.

Quizás algún día, ellas

alumbren al mundo

llorando en todas las sierras!

 

Y entonces, quizás,

esta bola azul esmeralda

al sístole del Sol

y diástole de la Luna

resuene llenando con música

todo el universo frio

que se crea

cuando tú lloras…

 

te velarán

las margaritas,

a tu tristeza

dirán que no

y estallarán

robando tus lágrimas

  

con su luz y sin parar de cantar!

como ebrias luciérnagas,

sin parar de atracar en los puertos

y cráteres de la diosa lunar…

 

Tu esperanza de un chasquido

se ha echado por el cielo a navegar…

 

porque las margaritas son estrellas

porque las margaritas son estrellas

cuando te agarra el destino

como una tormenta en la mar!

 

 

 

Ort. 2013.