Los abismos del pincel

 

 

De las cumbres del mundo

a los llanos de las mesetas

de los altozanos salpicados

de amapolas a las estepas,

 

a los barrancos,

a los pantanos…

 

Que importa si dos palabras

suman tres, si esas esmeraldas,

flores de escarlata y miel

vagan solas desconsoladas

hacia el invierno mentiroso

de las nubes que creen volar

y encallan en un pincel

 

Llanto cruel

el de una ensoñación

desangrada a nuestros pies,

 

llanto de hiel

el resplandor

gris, encarcelado, y sin poder volver…

 

Y que más dibujará tu imaginación,

si ese horizonte que pintas

es el del ayer…

 

Si son flores yermas, grises

las que se deshacen, sin color,

sobre la lengua de tu pincel.

 

Este mar de arena, este desierto

que esculpen tus ojos

con un martillo y un cincel,

 

donde reina solo el furioso aire

y tus lagrimas son los colores

que abrasan la piel

 

le traen al alma

aquella luna esbozada

en la esquina mojada,

y arrugada de un papel.

 

¡El pasado grita en el alma!

y un lienzo de blancas letras

viene con su tinta a oscurecer…

 

pero el devenir del destino

el futuro y el camino

lo pintarán los pies

que no hay colores suficientes

para pintar esa senda…

 

¡Para dibujar ese amanecer!

 

 

Ort

 

Las amapolas lloran sangre


Agradecimiento previo al Poeta Santiago.

La voz de la poesía pura, noble y grande nos engulle una vez mas para demostrarnos que no esta muerta, que la cultivan los hombres libres y que de la libertad bebe sin cadenas yugos o sombras de cipreses largos.
La poesía está viva, y jamás morirá por que es la luna lo que el sol es al mundo. No falta pues la poesía, sino los poetas.

Ella, en nuestros ojos quizás derrama los mas preciados rumores que el viento nos sopla despacio al corazón, y cuando al corazón llegan, y lo pueblan, llenándolo de luz, se abre y se despierta, desenvolviéndose atenta con su humilde mirada la voz de aquellos poetas hermanos, que en la eternidad ya de sus palabras, pueblan esta casa, abriendo ventanas y desempolvando banderas, ensanchando la voz y dejando el alma sobre la mesa, para que el pueblo, nuestro pueblo sienta, que no está solo, que siempre habrá poetas.

En esta tierra, esta sociedad incorrecta, donde se niegan mundos, se venden oportunidades, se impone el arte desangrando la diversidad, que nos queda oculta y desierta digo, canto y grito con orgullo que aun quedan poetas que a su pueblo honran, y con su pueblo lloran, que caminan y viven, y solo ante la libertad se arrodillan, esos son los verdaderos poetas del pueblo, el instrumento de las flores, para cantarle a esta naturaleza desbordada, que hay muy pocas amapolas, y sobran demasiadas rosas…

Nuestro pueblo es un enorme mar de amapolas donde todos nos enorgullecemos de compartir el viento, que tu voz la recoja el aire muchos años mas y que yo, a tu lado por su puesto lo siga viendo,

A tu salud y a la poesía que me brindas, que nos dejas, ¡que grande es ser pueblo y solo pueblo!… Llevando los versos dentro, como el callado campesino lleva a la espalda el sueño, y el corazón abierto.

Ort.

————-

La Muchedumbre habló.

la mancha se hundió,

fiel reflejo de desesperación.

 

Las amapolas lloran sangre.

La vid y el trigo mueren de hambre.

Cuernos salen como enjambre,

lo arrasan todo, hasta el alambre.

 

Mi fiel bandera morada,

cuando deslumbre tu mirada

la mancha estará salvada,

de esos buitres que te aplastan.

 

Santiago Losa.

 

 

 

 

No la nombres

 

 

Ya se dicen y se sienten.

en su gremio me entrometí,

y sin formar parte

del lujoso elenco de las letras

puedo decir que he visto y vi

la verdadera belleza

de aquellas palabras nuestras

que se ganaron la libertad

del abecedario.

Que huyendo del diccionario,

en la lengua

en la que hablan las estrellas

carmesí, lagrima a lagrima,

una

a una

las acogí,

las limpié, las vestí,

todas las que encontré.

Que con ellas huérfano lloré,

y llorando con ellas, crecí.

 

 

Ort

 

Tras el rio

Entre espesos corales terrestres

y lentas plumas vagabundas y silvestres

en un océano de bosques brillantes y verdes

incautos, pacientes, sobrecogidos, ardientes

 

abría yo mis ojos, y al mirarte, y al verte,

como quien el mundo en el bolsillo tiene

Deshacía en mil pedazos silenciosos mi mente

suspirándola al viento que va, que viene.

 

Un murmullo de lagos hacia el mar se van

como una bandada de pájaros de roca en roca.

En su camino cuatro chopos viejos mirando están

en las aguas del río su figura, turbada y tosca

 

Rastreaba yo mis pensamientos en su fuente

ensanchándole el corazón al verso que se va

donde quiera que se halle mi suerte.

 

Largo camino queda. me dijo el chopo,

en la desembocadura está,

allí duerme.

 

La Voz de la Imaginación

 

Volveré cuando estés sola

cuando el brillo rojo que hizo bella a la amapola

retorne por encima de la cama, desnudándose la luz,

y cegándonos el corazón y los sentidos victoriosa.

 

Volverás salpicada del dulce olor de las antiguas diosas

que moran junto a un rumoroso cortejo de árboles y mares

se rendirán ante ti, a tus pies se acercaran las hadas silenciosas

portando la imaginación hacia los cuatro puntos cardinales

 

Hacia los confines de este pequeño mundo escondido,

cada paso, a cada latido, dejando

una amapola en todos los lugares

donde ella quiso renacer, y confesar que cantó al olvido

 

 

Ort