Ruinas

30b66d0e11bdf530d5d39233c4b2387b (2)

 

 

Bajo una arquitectura poética en ruinas

que el silencio conquistó con hiedras verdes

atadas a los nidos secos de las golondrinas,

 

un árbol de sombras, retorcidas las ramas mece,

en baile solitario junto al son de las espinas

de los cardos dorados de morada frente.

 

A las puertas, un jardín de olvido y una fuente,

donde descansan caídas las hojas que duermen

perdidas en una eterna tristeza de muerte.

 

Sobre ellas,  la figura de bronce inerte

de una musa, corona y señala

con el dedo índice el océano celeste

 

sus labios oscuros, en una suave pendiente

van de la sonrisa a la locura

cuando un rayo que acecha los prende

 

Sus ojos vacíos, sin vida, están ausentes,

y a sus cabellos apagados y esmeraldas

ascienden escalando las flores silvestres.

 

Una salamandra a su cuello se enreda,

por su espalda desnuda desaparece,

acaba de salir la luna llena

 

y es tal la luz que desprende,

que las ruinas aúllan, el viento crece,

el árbol danza y las hojas se mueven

 

haciendo sonar la vieja fuente,

susurrando melancólicas, ligeras,

en una fantasmal corriente.

 

Mientras mira ella, siempre

entre la maleza, hacia poniente

y la soledad la envuelve

 

con la niebla,

como una serpiente.

 

Ort

Por los que vienen

 

Por los que estuvieron

por los que están

por los que vienen

y los que llegarán

a esta tierra triste

que de amanecer al nacer se viste

y con el atardecer cadáver se va.

 

Todos,

que no falte ni uno solo

de los que vendrán

sin un te quiero,

ni el amor se quede

sin el atrevimiento

de la candela viva

cuando le sopla el viento.      

Que oscura la desdicha                                 

se vuelva caliente aliento

celebrando la ausencia

de la vergüenza

de las costas y las verjas

donde se abre la carne

y se siembra el sufrimiento

de los ahogados desnudos

con los ojos abiertos.

 

Aquí está mi patria                            

que es toda vuestra,

que errantes somos

Todos.

Hijos,

nietos

de emigrantes eternos

de las eras viejas

de los lejanos ecos

que narran imperios

caídos y pirámides

roídas de viejos pueblos

que derribó el tiempo

dejando  el esqueleto

empeñado en gritar

desde su sepulcro de silencio,

que de allí la vida invencible

derrotada se tuvo que arrancar.

 

Así nos devorará el olvido

como devora a una hiena un caimán.

Que no hay nada eterno.

Abrid las puertas

y que comience la vida a respirar.

Mañana serás tú, quizás,

el que tenga que partir

y el que tenga que llorar

quien sabe donde

en que patria o lugar

perdido en tierra extraña

bañado por qué lejano mar

 

Siendo todo lo que des

lo único que recibirás.

 

             Ort. 2016.

Viento y solo viento

 

Viento y solo viento

en el cerro confuso de las ánimas

entre abrojos tupidos penitentes

de niebla en niebla arrinconadas

por el viento. Y solo el viento

en el mar de lanas de las sábanas

entre el silencio inmenso de las puertas

que miran con frenesí de nieve, abiertas

como venas el blanco triste de la tierra

 

Mira las bocas cayendo congeladas

arrastradas por el viento,

viento y únicamente viento

con su susurro que es chillido

clavado delirante a su lengua

arrastrando en una mueca su vestido

de flores marrones y hojas secas.

el espíritu del viento

que no soporta ni las gotas

de la lluvia suave

ni las lágrimas de los ojos

ni el peso de los cuerpos

viento de olvido y viento ajeno

indiferente al tiempo

a la soledad

a los bosques y al desierto,

solo lo mece

a capricho una rosa y un lucero

y al timón de sus nubes,

en un océano azul eterno,

ciego los sueños anda persiguiendo.

 

                  Ort 2016.