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El Ejército de las Flores

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sonoras rompen

en ellos

las olas del corazón

y las ansias de paz.

Como cientos de miles

de soldados de segundos

Esperan a ver despuntar

el carro de la aurora,

y su manto celeste y morado

sobre sus viejas armas

cansadas de esperar

 

A la guerra van

sus moradores

cruzando el mar

junto a los cañones

los caballos

y los tambores.

a enfrentarse van

el ejercito de vagabundos

exiliados y desertores.

Protegidos van

por el alto mando de las flores.

En una mejilla

la tiniebla azul de los cielos,

y sobre sus pies

las cadenas de los dioses.

 

Armada solo de voz

la patria de los desertores

mis queridos compañeros

en nuestro camino llevamos

la lengua de la noche soñadores!

 

Estos soldados

legionarios de la luz

la humilde amapola

y el clavel,

En la mano llevan

los ojos del señor

que son de hiel,

y en la otra mano

deshojada,

por el mundo van regando

la flor del laurel.

 

Andan al compás sereno

de una silenciosa luna

llena de luceros,

amantes diestros

y quietos cancerberos

asomados al firmamento.

 

Y los ojos

de los guerreros

unidos todos

en solo dos

como las dos velas blancas

de su velero,

miran a la noche de frente,

entregando el corazón al cielo.

 

Su aliento desnudo

entre las nubes de hielo

sueña conquistar

la luz para los hombres,

y para el mundo entero!

 

La libertad

de las hormigas,

y para el hormiguero.

 

A la guerra van

sus moradores

cruzando el mar

junto a los cañones,

caballos y tambores

A enfrentarse van

a luchar

para dar al pueblo,

lo que es del pueblo y despojar

a los señores de su oro

y al Cesar de su hogar,

ese de huesos y calaveras.

de su corona de sangre

ante la aurora de las llamas,

 

para que el sol pueda renacer

y la luna llena vuelva a brillar,

 

volviendo a servir a los hombres

de antorcha para soñar.

 

 

 

Ort.

Acerca de orteguilla

Poeta, o lo sueña. Humanista, agarrado a un mastil de conocimiento como un naúfrago en un océano sin fin. Y músico, que mientras lo goza, lo intenta... Me gusta emborracharme de letras, pensar mientras la cerveza corre y Mozart suena, y cuando sale la Luna llena, huir por ser la presa, pero me atrapa y me devora, me sube a las estrellas y deja mis zapatos en la tierra. Al escribir, soy un poquito más libre, como una flor morada de cardo, que colina abajo rueda...

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