La Rosaleda

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Finísima

casi indistinguible

la hebra

suelta del sueño

de dos bocas

que se rizan

en un beso

y se esconden

tras los ecos

que maduran

en los rosales

 

Las lenguas atraviesan

unidas en una danza

los celestes cristales

de las pulidas estrellas

que labraron antiguos

arquitectos inmortales

y caen en manantiales

sobre las dos almas

apretadas y solemnes

cuando el hilo del sueño

va enlazando y labrando

rayos de luz distantes

 

Los besos enamorados

se han convertido ahora

en apasionados amantes

 

Y es enorme

retorcida, gigante,

la rosaleda

abrazada al sueño

de los labios

que se funden                                    

en un beso

y se desnudan

bajo un bosque

donde florecen

los deseos

 

Millones

de rosas

ardientes

en sus bocas

prendiendo

a gélidos luceros

como antorchas.

dibujando senderos

inundados de luz

bajo las sombras.

 

 

 

Ort 2014.