Los ojos entreabiertos

 

 

 

El campo se ve

por entero e infinito

bajo la luna llena.

hay mas con que los ojos

podrán jamás vibrar

y es cerrarlos

y comenzar a volar

desplegarse a la noche

y echar el resto

en abrigarse y andar

 

Saltan en pedazos

las muertas estrellas

labrando caracolas

expulsando su alarido

en espirales eternas

de luz y dejándose caer

yendo a embarrancar

a la tierra.

 

Allí tienes a Venus

mirando desde la lejanía.

El gemelo malo,

que brilla y observa

con recelo las nubes

cargadas, azules

blancas

de nuestra esmeralda.

 

Un dios errante

de rojizo marfil ,

frío y helado

espera al hombre

aunque solo el sueño

lo llega a tocar,

yo mandé allí

en un barquito

mi imaginación…

 

Y Júpiter, grande

enorme y furioso

con su corte de amantes,

que velan sus pesadillas

y besan sus ojos.

Late y late con fuerza

para dar reposo

al huracán de su corazón

que por dolor gira

y todo engulle rabioso.

 

Danzando eternamente

junto a sus anillos

el sueño de todos los niños

y las mentes liberadas

que enviaron sus cadenas

a fundirse con sus rocas

trenzando torbellinos,

 

Y casi ya ,

me había quedado dormido

y es abrir los ojos

y lamer la luz de la luna

mis iris distraídos.

esta vieja bruja

me ha robado el cielo

profundo de los grillos

pues parece el rey sol

se ha despertado

y ha cogido la noche

del brazo, y se ha ido

 

Pero el campo se ve

por entero, ¡ahora si…

infinito!

bajo la negra tela

pues hay mas

con que los ojos

podrán jamás vibrar

y es liberarlos

y comenzar a volar

y echar el resto

en abrigarse y andar.

 

 

ORT

 

A la vera de los rascacielos

 

 

 

 

A la vera de los rascacielos

de la eternidad

me voy con mi septiembre

de la rama al suelo

a esperar al viento,

a esperar…

 

al helado aliento del frío

a la mano dorada

del otoño que despierta

cuando las aves se van.

al mundo que gira sin cesar,

sin cesar…

 

y se va hacia otro sitio

la luz a iluminar, y se nos va…

el cielo cambia las nubes,

por las estrellas

 

Crecen las horas

de oscuridad

sobre mi septiembre

y las alas de mis velas…

 

que ya vuelan

y se van.