
A la vera de los rascacielos
de la eternidad
me voy con mi septiembre
de la rama al suelo
a esperar al viento,
a esperar…
al helado aliento del frío
a la mano dorada
del otoño que despierta
cuando las aves se van.
al mundo que gira sin cesar,
sin cesar…
y se va hacia otro sitio
la luz a iluminar, y se nos va…
el cielo cambia las nubes,
por las estrellas
Crecen las horas
de oscuridad
sobre mi septiembre
y las alas de mis velas…
que ya vuelan
y se van.