Fuego de vidas, fuego de escombros
vertidos en las hondas, doradas
y ardientes cabezas de las espigas.
Luto en las caderas de la luna dibujada
en sus atardecidas por el sol espadas.
Y debajo de la tierra los gusanos y cenizas,
jornalero de labranza, las semillas,
espárcelas al viento.
Jornalero de labranza las manecillas
del reloj de la vida, tierra adentro.
Jornalero, con tu arado abres la herida
que se puebla de alientos verdes, oh labrador,
sembrador del sueño de la espiga…
